miércoles, 28 de octubre de 2015

Encuesta sobre el consumo de cultura de los estudiantes de la UCM

                                                  Preguntas del cuestionario

¿Qué tipo de cultura consumes más a menudo? (opciones: cine, teatro, arte, música o lectura)
¿A través de qué medios se entera de los eventos culturales? (opciones: Redes sociales, Carteles, publicidad impresa, Prensa o medios Audiovisuales)
¿Conoces la agenda cultural de la que dispone tu ciudad?
¿Lees alguna revista especializada en cultura? (Cinemanía, Rolling Stone, Historia…) ¿Con qué frecuencia?
¿Conoces o sigues a algún periodista cultural?
¿Lees libros en soportes digitales, o en el formato tradicional?
 ¿Compras música a través de iTunes o Google Play?
 ¿Si bajaran los precios consumirías más cultura?
¿Crees que las nuevas tecnologías influyen en que se consuma menos cultura?
 Y para finalizar una pequeña prueba, ¿Quien pintó el cuadro llamado El jardín de las delicias? (opciones: Raffaello, Botticelli, Leonardo Da vinci o Hieronimus Bosch).

                                           Ficha de la encuesta
  
Población objeto: Hombres y mujeres estudiantes universitarios
Técnica: Cara a cara y online
Tamaño de muestra: 100 personas
Momento: 21 de octubre a 27 de octubre de 2015
Universo representado: 81.000 estudiantes de la UCM










Uno de los hechos más destacables de la encuesta es que se aprecia una clara diferencia entre hombres y mujeres en cuanto a su tipo de cultura preferida. Mientras en los hombres se impone el cine (el 55% de los que lo prefieren son hombres y el 25% de los varones optan por el séptimo arte), las mujeres destacan en el teatro y las exposiciones de arte, aunque también un mayor número de ella apuestan por el cine. Sin embargo, en teatro (52%-48%) y en exposiciones de arte (55%-45%) se imponen a los hombres. En lo que sí se puede apreciar una revolución en la forma de informarse acerca de eventos culturales, ya que las redes sociales predominan con más del 65% de encuestados. En comparación a encuestas de hace unos años, el crecimiento es desmesurado (más del 200%). La mayoría de los encuestados, el 57%, afirma no conocer en profundidad la oferta cultural de su ciudad, y de ellos la mayoría son varones (el 61%). Tampoco se aprecia un gran consumo de revistas de cultura, ya que solo el 23% afirma consumir este tipo de publicaciones una vez al mes o con una frecuencia más corta. En este caso son los hombres quienes más consumen, un 53% de ellos, principalmente revistas musicales. La gran mayoría afirma conocer a periodistas culturales, y les siguen principalmente gracias a las redes sociales. Hasta el 84% de los encuestados conocen a periodistas especializados en esta rama. En cuanto a la lectura de libros, el formato tradicional se sigue imponiendo aunque su ventaja mengua respecto a anteriores encuestas publicadas. El 61% sigue apostando por el formato tradicional frente al informático. La compra de música a través de las distintas plataformas sigue siendo muy baja entre los estudiantes, y apenas el 17% afirma pagar por la música. La gran mayoría, el 97%, afirma que consumiría más cultura si disminuyesen sus precios y el 62% indica que las nuevas tecnologías influyen en que se consuma menos cultura. Por último, en cuanto a la pequeña prueba que hemos planteado, apenas el 23% ha sido capaz de responder correctamente, algo que bajo mi punto de vista desde luego que no desacredita a nadie como persona culta que disfruta de la cultura que está a su alcance.


Mis conclusiones sobre esta encuesta es que los jóvenes universitarios tienen más interés en consumir cultura del que pueden llevar a cabo, generalmente a causa de los precios prohibitivos de muchos eventos. El cine sigue siendo el medio con más tirón, seguramente por accesibilidad y facilidad de consumo. También echo en falta un mejor sistema de promoción de la oferta cultural de la ciudad, ya que es chocante que gente con bastante interés desconozca por completo o en gran parte lo que Madrid les ofrece. Por último, querría hacer una reflexión sobre una opinión personal, ya que considero que el formato informático en la lectura de libros está resultando un fracaso, avanza a poca velocidad e incluso en ciertos ámbitos comienza a retroceder, por lo que creo que la anunciada muerte del formato tradicional de los libros tendrá que posponerse por un tiempo. El papel aún sobrevivirá.

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