miércoles, 12 de junio de 2013

F1 REJECTS. MARKUS WINKELHOCK

Hay ocasiones en que uno está predeterminado a la gloria, y sin duda Markus Winkelhock es alguien así. Su padre, Manfred Winkelhock, llegó a participar en 47 carreras y sumar un par de puntos, pero su gloria jamás será equiparable a la de su hijo. Una sola carrera y tan solo doce vueltas antes de que se averiara su lamentable Spyker fue suficiente para que Markus demostrase que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Así fue como Winkelhock pasó a la historia de la Fórmula 1.En la previa del Gran Premio de Europa de 2007, disputado en Nurburgring, el equipo Spyker había decidido despedir a su compatriota Christijan Albers por el pequeño error de arrancar la manguera de combustible en un repostaje  rociando de a todos sus mecánicos. El repentino despido del holandés provocó que el equipo se quedase sin tiempo para recibir el cheque de algún pilotillo con mucho dinero y más aburrimiento, Yamamoto, un experto en la materia, acabó siendo el afortunado,  pero mientras que se llegaba a un acuerdo con el nipón  el equipo Spyker se sacó de la manga a Markus Winkelhock para disputar el Gran Premio de Europa en su casa, en Alemania. Todo un premio para un intento de piloto cuyo bagaje hasta el momento se limitaba a cuatro participaciones en entrenamientos libres la temporada anterior.
Como suele pasar en estos casos, los gallitos de la categoría se dedicaron a criticar en una parte y cachondearse en otra de Winkelhock por su indisimulable lentitud. Incluso hubo quien dijo que iba a ser un peligro y que había que rescatar la por entonces no vigente ley del 107% solo para eliminarle. No sabían que estaban a punto de recibir una lección. A nadie sorprendió que Markus calificase el último a un segundo y medio de su reputado compañero de equipo, Adrian Sutil. Sin embargo, nadie imaginaba que el alemán preparaba algo. Y es que el domingo, ante la probabilidad de lluvia, Winkelhock y Spyker tomaron una decisión que concuerda muy bien con el refrán “para lo que me queda en el convento, me cago dentro”. Con la pista completamente seca creyeron que poner los neumáticos de lluvia extrema era lo más oportuno dado lo dramática de la situación. Imagínense lo triunfal que abría las aguas el Spyker cuando en mitad de la primera vuelta comenzó a diluviar, tomando Winkelhock la cabeza tranquilamente mientras los demás apenas luchaban por no salirse de la pista. Hasta 30 segundos de ventaja llegó a tomar nuestro antihéroe antes de que la FIA decidiese que tal vergüenza era intolerable y sacase el ahora recurrente, pero por entonces inédito, Safety Car por lluvia abundante. Con bandera roja de por medio, se llegaron a dar hasta seis vueltas tras el coche de seguridad en las que Markus lideró todas. Una vez se relanzó la carrera la aventura de Winkelhock duró poco, ya que todos lo adelantaron sin miramientos, pero el destino tenía reservada un último golpe de suerte para él, ya que su coche se averió en la vuelta doce dejándolo tirado y convirtiéndole, por mucho, en el piloto con mejor porcentaje de vueltas lideradas, un estratosférico 50% que hace que los Schumacher, Fangio o Senna tengan que rendirse ante Winkelhock. Incluso en números totales hay algunos ilustrillos que no llegan a sus seis vueltas en cabeza como Hailwood (10 carreras en Lotus y otras 10 en McLaren), Mass (48 carreras en McLaren y hasta una victoria), Grosjean (19 carreras en Lotus), Johansson (30 carreras en Ferrari y 16 en McLaren) o Sato (33 carrera en BAR).
Markus Winkelhock siendo adelantado por Lewis Hamilton.


Sin duda, Winkelhock es inolvidable para todo fan de la Fórmula 1. La prueba más clara de que en este bello espectáculo todo es posible, cualquier underdog de la vida puede convertirse en un héroe, en alguien mítico para los fans. A veces  la vida te pone delante tu gran oportunidad, solo de cada uno depende si dejarla pasar o aprovecharla de la mejor manera posible, como lo hizo nuestro ídolo: Markus Winkelhock.

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