martes, 11 de junio de 2013

EL DRAMA DE DOS AMIGOS

David Purley pide ayuda a los comisarios
David Purley y Roger Williamson no son dos pilotos conocidos por el gran público. De hecho ninguno de los dos llegó siquiera a sumar un sólo punto en el mundial de Fórmula 1. Sin embargo si estos dos tipos son un ejemplo a seguir es por la historia de horror que les unió a ambos en el fatídico Gran Premio de Holanda de 1973 disputado en el circuito de Zandvoort.
Corría la vuelta 8 de la carrera y Williamson, que había debutado en el Gran Premio anterior, rodaba en decimoquinto lugar después de haber salido último por un problema mecánico. Cuando se acercó a negociar la curva de Hodenvlak su neumático delantero izquierdo reventó de modo que el March chocó contra las protecciones y acabó volcado. El depósito comenzó a perder combustible y el coche pronto fue fruto de las llamas.
Justo detrás de Williamson venía su compañero de equipo, el británico David Purley, que al ver el accidente detuvo su coche y corrió tratando de rescatar a su amigo. Cuando llegó allí Roger, debajo del coche, estaba vivo y consciente. Según afirmó Purley años después su compañero no hacía más que gritar “Por Dios santo David, sácame de este infierno”. El incendio fue leve durante unos tres minutos y la carrera continuó con los coches pasando a apenas metros del March en llamas de Williamson. Mientras, los comisarios miraban a Purley tratando de voltear el coche pero sin ayudarlo, ya que pensaban que era él mismo el piloto accidentado y que simplemente trataba de salvar su monoplaza. El incendio se hizo cada vez mayor y la columna de humo era visible a más de 130 metros. El público, consciente de la situación, trató de saltar la valla para ayudar a David pero la policía del circuito, con perros, se lo impidieron por motivos de seguridad.
Purley abatido tras la pérdida de su amigo

Finalmente el coche se consumió en el fuego y Williamson murió asfixiado. Purley, impotente, se sentó al lado de la pista y lloró. Entonces apareció un camión cisterna para apagar las pocas llamas que quedaban, taparon el coche con una manta y allí se quedó durante el resto de la carrera.
La carrera de David Purley prosiguió hasta 1977, cuando sufrió un gravísimo accidente durante los entrenamientos libres del Gran Premio de Gran Bretaña. En una época en la que no existía el HANS y los coches no eran de fibra de carbono David tuvo que soportar una desaceleración de 180G, siendo esta la mayor cantidad de este tipo de fuerzas que ha soportado nunca una persona. Tras varios paros cardíacos y muchas fracturas Purley sobrevivió milagrosamente, muchos dicen que fue un amigo que le devolvió un favor…
Sin embargo tal día como hoy de hace 26 años David Purley, aficionado al paracaidismo y a la aviación, murió en un accidente de avioneta en el que cayó al mar. Su leyenda nunca se olvidará. La trágica historia de dos buenos amigos.

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