En mayo de
2011 se estrenó “Ayrton Senna. La película”. Un documental/película que contaba
la carrera deportiva de Ayrton Senna Da Silva, uno de los mejores pilotos de la
historia de la Fórmula 1. Evidentemente, en cuanto fue estrenada la vi. Tenía
altas expectativas, como no tenerlas de un documental sobre uno de los mejores
pilotos de todos los tiempos que corrió en la mejor, o una de las mejores,
épocas de la historia de la Fórmula 1.
Tras una
hora y cuarenta y cinco minutos de documental el resultado no puede
calificarse, ni mucho menos, como decepcionante. La calificación es mucho peor,
es de frustrante. Me explico: “Ayrton Senna. La película” es un excelente
documental, muy bien realizado y documentado, aporta gran cantidad de cosas
desconocidas sobre la vida de Ayrton. Permite rescatar momentos históricos de
la Fórmula 1 y acercarse bien a todo lo que sucedió a su alrededor. Cualquiera
que no lo viviese en primera persona podría revivir casi con igual intensidad
aquellos maravillosos duelos Prost-Senna, incluso sentirlos con la misma
pasión. Y esto último es un arma de doble filo, ya que si bien es genial poder
hacer aflorar esos sentimientos veinte años después también es una tremenda responsabilidad
en cuanto a que, para no confundir ni engañar a nadie, debe ser tratado con una
cierta rigurosidad. La película, en ocasiones, roza lo absurdo, incluso
pareciera que toma por tontos a los espectadores. El endiosamiento hacia Senna
es excesivo se mire por donde se mire, en ocasiones llegando a ser grotesco. Se
crea la imagen de que Ayrton era un pobre hombre a merced de un grupo de
poderosos franceses, con Ballestre (presidente de la FIA) a la cabeza, que
atormentaban al brasileño para que Prost pudiese seguir sumando títulos
mundiales. Cualquiera sin conocimientos mínimos de Fórmula 1, o al menos de la
Fórmula 1 de aquella época, acabaría llevándose la impresión de que Prost era
un manipulador, frío y despiadado comeniños que hacía cualquier cosa por ganar
mientras que Senna era ese hombre bondadoso y amable que trataba de ganar pero
que aceptaba la derrota.
Un
momento especialmente sangrante de la película es el desenlace del mundial de
1990, en Suzuka, a donde Senna (McLaren) llegó líder pero con Prost (Ferrari)
justo detrás, de modo que el ganador de la prueba sería el campeón. Senna hizo
la pole con Prost segundo, tras lo cual Ayrton se quejó amargamente a la FIA de
que la pole position estaba en el lado equivocado de la pista, en el “lado sucio”.
Obviamente, la FIA decidió no cambiar el lugar de la pole, por aquello de no
cambiar las normas con el partido ya empezado. Sin embargo para la película
esta historia fue muy distinta, ya que da a entender la atrocidad de que fue la
FIA, tras ver la pole de Senna, quien decidió cambiar de lado el sitio de la
primera posición y así favorecer a Prost. Algo demencial, más aún cuando apenas
unos minutos antes han sacado las imágenes de las también famosas carreras de
1988 y 1989, años en los que también Prost y Senna se jugaron el mundial en
Suzuka, y el hombre de la pole… ¡sale por el mismo lado que en 1990! Por
cierto, aquel año el desenlace acabó siendo que Prost adelantó a Senna a la
salida y éste, premeditamente, estrelló su McLaren contra el Ferrari del
francés en la primera curva, sin ser descalificado por ello y proclamándose
campeón por segunda vez. Sin embargo, en la película no hay ningún reproche
moral a dicha acción, ni mucho menos, en todo caso incluso se insinúa que es
una venganza por lo del año anterior (cuando Senna intentó un adelantamiento
arriesgado a Prost y colisionaron en el intento, siendo el brasileño
descalificado y el francés campeón).
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| Senna se pone primero en Donington 1993 |
En
definitiva, el documental sobre la vida de Ayrton Senna es una buena producción
que le gustará a cualquiera que le guste la Fórmula 1 e incluso el deporte en
general, sin embargo en conveniente no interiorizar demasiado la historia que
cuentan puesto que puede llevar a error a más de un aficionado nobel de las
carreras. Ah, por cierto, un fallo garrafal de documentación es no incluir ni
uno sola imagen, ni siquiera una mención, de la carrera de Donington 93, en la
que este auténtico genio, que nadie lo dude, pasó bajo la lluvia de quinto a
primero en apenas media vuelta para luego ganar doblando a todos menos al
segundo. Sublime.


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