Como fan
del antihéroe que siempre fui sé que la Fórmula 1 está compuesta de otros tipos
aparte de los Alonso, Schumacher, Senna o Fangio de turno. La parrilla la
suelen componer más de 20 pilotos que a 53 temporadas de aventura que llevamos
da una oleada de pilotos que, en su gran mayoría, no tuvieron momentos de
victorias, podios y campeonatos, pero que no por ello carecieron de momentos de
gloria en su intento por conseguirlos. Desde A Pie de Pista pensamos que estos pilotos, a su
manera, también son héroes de la Fórmula 1, y como tales pretendemos honrarlos.
Aquí empieza F1rejects, hoy con
Luca Badoer.
Hay que
decir que, ahí donde lo tienen, Luca posee varios records en la Fórmula 1.
Entre ellos el de mayor distancia en Grandes Premios entre dos consecutivos
(concretamente 168 pasaron entre Japón 1999 y Europa 2009) o el de piloto con
más carreras disputadas sin conseguir un mísero punto (51).
Pero no
todo fueron records para el bueno de Luca. Llegó a la Fórmula 1 en 1993 con un
palmarés de campanillas: campeón del campeonato italiano de karting, campeón de
la Fórmula 3000… Iba a firmar por el equipo Bravo F1, creado en noviembre de
1992 de los restos de Andrea Moda (y eso es una acusación muy grave, ya que
profundizar en los devenires de dicho equipo provocaría que el artículo se
alargase hasta tender a infinito, por eso mejor guardarse a este sórdido equipo
para otro F1 rejects) y que pretendía correr en la temporada 1993 hasta
que la FIA dijo, textualmente, que su coche era una “basura” y que no pasaba
los crash test. Sobra decir que, por supuesto, el equipo era
español. No pasaba nada, ahí estaba el también cutrongo, pero no tanto como lo
anterior, equipo Lola para proporcionarle un asiento a Luca. La cosa no empezó
mal, incluso en su cuarta carrera, en San Marino, logró ser séptimo.
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| Así acostumbrada Luca a bajar de los coches. |
Por desgracia
para él, o suerte si lo miramos desde el punto de vista del record, la FIA por
aquellos entonces solo daba puntos a los seis primeros. Un par de
descalificaciones (por no pasar el 107%) y seis abandonos completaron una
temporada en la que, pese a todo, Badoer superó con cierta consistencia a su
compañero Michelle Alboreto. Pese a todo, Alboreto tenía nombre (¡si hasta
había ganado cinco carreras!). Contra eso no podía competir Badoer, así que en
1994, cuando Minardi compró el equipo, se vio obligado a quedarse como piloto
de pruebas, y no fue hasta 1995, cuando Alboreto se retiró, cuando Luca pudo
ascender y volver a pillar un volante como piloto titular. Aquel año tampoco
fue muy boyante. Un par de octavos puesto, seguían puntuando seis, en Canadá y Hungría
fue lo mejor. Al final de otra temporada sin pena ni gloria Badoer tuvo la
oportunidad de dar el salto, y lo hizo yéndose con sus compatriotas del equipo
Forti, un equipo en quiebra técnica que en Silverstone tuvo que dejar de ir a
los circuitos porque no había ni una lira en las arcas. En medio de la aventura
cuatro abandonos, cuatro ocasiones en las que no se superó el 107% y solo dos
carreras terminadas, siempre en última posición. Luca se fue a Ferrari como
probador en busca de una oportunidad. Mientras llegaba, surgió otra algo más
humilde: la de volver a su anterior equipo, Minardi, para la temporada 1999. El
coche no era mucho mejor que antaño, pero permitió deparar un último momento de
drama para Luca: Gran Premio de Europa en Nurgburgring. Tras un cristo múltiple
en la salida, en la que Diniz casi no lo cuenta, y un montón de cambios
climáticos y averías el grande de Luca ha conseguido situar en la cuarta
posición su Minardi. Entonces… lo esperado. La transmisión de su coche se rompe
a diez vueltas para el final y él se sienta a llorar apoyado sobre su Minardi
en las escapatorias de la pista mientras que su compañero de equipo, Marc Gené,
llega sexto y logra su primer punto en Fórmula 1. Un golpe que acaba,
finalmente, con la moral de Badoer, que regresa a Ferrari para ser probador y,
si surge, aprovechar una oportunidad que, con un gran coche entre manos,
tendría que dar definitivamente esos ansiados puntos que se resistían. El
problema fue que esa oportunidad se alargó demasiado, hasta el punto de que
llegó en 2009, después de que Felipe Massa se abriera la cabeza contra un
muelle en Hungría. Rápidamente, Ferrari decidió que tenían que premiar a su
vieja gloria, y por eso rápidamente firmó a… Michael Schumacher. El alemán iba
a volver de su retiro para conducir el muy inestable Ferrari de 2009 en la
segunda mitad de temporada, pero finalmente se tuvo que echar atrás a última
hora por seguir renqueante de una caída en una carrera de motos en Cartagena.
Sin casi tiempo para reaccionar, Ferrari se vio con una dura decisión delante:
Luca Badoer o Marc Gené. Al final el italianismo fue un plus y Luca, nuestro
Luca, regresaría, 9 años, 9 meses y 23 días después, a la Fórmula 1.
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| Así acabó Badoer su última calificación en Fórmula 1. |
La primera
toma de contacto fue en Valencia para el Gran Premio de Europa. Allí calificó
último. Y podría ser entendible de no ser porque los también novatos,
apliquémosle de forma no irónica este término a Luca por si con el paso del
tiempo se le olvidó pilotar, Jaime Alguersuari y Romain Grosjean, que debutaban
en ese Gran Premio en el caso del francés y en el anterior en caso del español,
quedaron 1,5 y 2,4 segundos por delante suya aún contando con coches netamente
inferiores como eran el Toro Rosso y el Renault. Pese a todo, cabe pensar que
quizá Luca tenía algún segundillo guardado para la carrera, aunque sería un
pensamiento erróneo. Badoer fue último, justo por detrás de los otros dos
novatos, haciéndole uno de ellos, Grosjean, una humillante pasada en el carril
de salida de boxes. Pero esto no desanimó a Luca, ni a Ferrari, que pensaron
que un mal fin de semana lo tiene cualquiera, que la adaptación es difícil, y
que cualquier excusa era buena para mantener a un italiano en un Ferrari. Así
que Badoer se volvió a personar en Spa y, de nuevo, volvió a calificar último.
Detrás de Grosjean, detrás de Alguersuari… bueno, detrás de todos, incluido
Fisichella, que hizo la pole con
un Force India y descubrió a Ferrari que existían otros italianos, y hasta
mejor capacitados, que Luca para ocupar ese coche. Badoer estaba sentenciado.
Esta situación debió tensar un tanto al italiano, que tras unos mareos y
vómitos (no, no es una licencia poética, es la realidad) minutos antes de la
carrera se subió al coche a competir lo más dignamente posible. Volvió a ser
último, a 50 segundos de su inmediato predecesor y a 1 minuto y 42 segundos del
ganador de la carrera, su compañero Kimi Raikkonen. Y para colmo Fisichella fue
segundo. El guión se cumplió, Giancarlo ocupó su puesto hasta final de
temporada y Badoer, tras una temporada más de piloto probador, se fue de Ferrari.
Una retirada acorde a toda una trayectoria. La historia del hombre que no podía
puntuar.



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