martes, 11 de junio de 2013

F1 REJECTS. LUCA BADOER

Como fan del antihéroe que siempre fui sé que la Fórmula 1 está compuesta de otros tipos aparte de los Alonso, Schumacher, Senna o Fangio de turno. La parrilla la suelen componer más de 20 pilotos que a 53 temporadas de aventura que llevamos da una oleada de pilotos que, en su gran mayoría, no tuvieron momentos de victorias, podios y campeonatos, pero que no por ello carecieron de momentos de gloria en su intento por conseguirlos. Desde A Pie de Pista pensamos que estos pilotos, a su manera, también son héroes de la Fórmula 1, y como tales pretendemos honrarlos. Aquí empieza F1rejects, hoy con Luca Badoer.
Hay que decir que, ahí donde lo tienen, Luca posee varios records en la Fórmula 1. Entre ellos el de mayor distancia en Grandes Premios entre dos consecutivos (concretamente 168 pasaron entre Japón 1999 y Europa 2009) o el de piloto con más carreras disputadas sin conseguir un mísero punto (51).
Pero no todo fueron records para el bueno de Luca. Llegó a la Fórmula 1 en 1993 con un palmarés de campanillas: campeón del campeonato italiano de karting, campeón de la Fórmula 3000… Iba a firmar por el equipo Bravo F1, creado en noviembre de 1992 de los restos de Andrea Moda (y eso es una acusación muy grave, ya que profundizar en los devenires de dicho equipo provocaría que el artículo se alargase hasta tender a infinito, por eso mejor guardarse a este sórdido equipo para otro F1 rejects)  y que pretendía correr en la temporada 1993 hasta que la FIA dijo, textualmente, que su coche era una “basura” y que no pasaba los crash test. Sobra decir que, por supuesto, el equipo era español. No pasaba nada, ahí estaba el también cutrongo, pero no tanto como lo anterior, equipo Lola para proporcionarle un asiento a Luca. La cosa no empezó mal, incluso en su cuarta carrera, en San Marino, logró ser séptimo.                  
Así acostumbrada Luca a bajar de los coches.

Por desgracia para él, o suerte si lo miramos desde el punto de vista del record, la FIA por aquellos entonces solo daba puntos a los seis primeros. Un par de descalificaciones (por no pasar el 107%) y seis abandonos completaron una temporada en la que, pese a todo, Badoer superó con cierta consistencia a su compañero Michelle Alboreto. Pese a todo, Alboreto tenía nombre (¡si hasta había ganado cinco carreras!). Contra eso no podía competir Badoer, así que en 1994, cuando Minardi compró el equipo, se vio obligado a quedarse como piloto de pruebas, y no fue hasta 1995, cuando Alboreto se retiró, cuando Luca pudo ascender y volver a pillar un volante como piloto titular. Aquel año tampoco fue muy boyante. Un par de octavos puesto, seguían puntuando seis, en Canadá y Hungría fue lo mejor. Al final de otra temporada sin pena ni gloria Badoer tuvo la oportunidad de dar el salto, y lo hizo yéndose con sus compatriotas del equipo Forti, un equipo en quiebra técnica que en Silverstone tuvo que dejar de ir a los circuitos porque no había ni una lira en las arcas. En medio de la aventura cuatro abandonos, cuatro ocasiones en las que no se superó el 107% y solo dos carreras terminadas, siempre en última posición. Luca se fue a Ferrari como probador en busca de una oportunidad. Mientras llegaba, surgió otra algo más humilde: la de volver a su anterior equipo, Minardi, para la temporada 1999. El coche no era mucho mejor que antaño, pero permitió deparar un último momento de drama para Luca: Gran Premio de Europa en Nurgburgring. Tras un cristo múltiple en la salida, en la que Diniz casi no lo cuenta, y un montón de cambios climáticos y averías el grande de Luca ha conseguido situar en la cuarta posición su Minardi. Entonces… lo esperado. La transmisión de su coche se rompe a diez vueltas para el final y él se sienta a llorar apoyado sobre su Minardi en las escapatorias de la pista mientras que su compañero de equipo, Marc Gené, llega sexto y logra su primer punto en Fórmula 1. Un golpe que acaba, finalmente, con la moral de Badoer, que regresa a Ferrari para ser probador y, si surge, aprovechar una oportunidad que, con un gran coche entre manos, tendría que dar definitivamente esos ansiados puntos que se resistían. El problema fue que esa oportunidad se alargó demasiado, hasta el punto de que llegó en 2009, después de que Felipe Massa se abriera la cabeza contra un muelle en Hungría. Rápidamente, Ferrari decidió que tenían que premiar a su vieja gloria, y por eso rápidamente firmó a… Michael Schumacher. El alemán iba a volver de su retiro para conducir el muy inestable Ferrari de 2009 en la segunda mitad de temporada, pero finalmente se tuvo que echar atrás a última hora por seguir renqueante de una caída en una carrera de motos en Cartagena. Sin casi tiempo para reaccionar, Ferrari se vio con una dura decisión delante: Luca Badoer o Marc Gené. Al final el italianismo fue un plus y Luca, nuestro Luca, regresaría, 9 años, 9 meses y 23 días después, a la Fórmula 1.
Así acabó Badoer su última calificación en Fórmula 1.


La primera toma de contacto fue en Valencia para el Gran Premio de Europa. Allí calificó último. Y podría ser entendible de no ser porque los también novatos, apliquémosle de forma no irónica este término a Luca por si con el paso del tiempo se le olvidó pilotar, Jaime Alguersuari y Romain Grosjean, que debutaban en ese Gran Premio en el caso del francés y en el anterior en caso del español, quedaron 1,5 y 2,4 segundos por delante suya aún contando con coches netamente inferiores como eran el Toro Rosso y el Renault. Pese a todo, cabe pensar que quizá Luca tenía algún segundillo guardado para la carrera, aunque sería un pensamiento erróneo. Badoer fue último, justo por detrás de los otros dos novatos, haciéndole uno de ellos, Grosjean, una humillante pasada en el carril de salida de boxes. Pero esto no desanimó a Luca, ni a Ferrari, que pensaron que un mal fin de semana lo tiene cualquiera, que la adaptación es difícil, y que cualquier excusa era buena para mantener a un italiano en un Ferrari. Así que Badoer se volvió a personar en Spa y, de nuevo, volvió a calificar último. Detrás de Grosjean, detrás de Alguersuari… bueno, detrás de todos, incluido Fisichella, que hizo la pole con un Force India y descubrió a Ferrari que existían otros italianos, y hasta mejor capacitados, que Luca para ocupar ese coche. Badoer estaba sentenciado. Esta situación debió tensar un tanto al italiano, que tras unos mareos y vómitos (no, no es una licencia poética, es la realidad) minutos antes de la carrera se subió al coche a competir lo más dignamente posible. Volvió a ser último, a 50 segundos de su inmediato predecesor y a 1 minuto y 42 segundos del ganador de la carrera, su compañero Kimi Raikkonen. Y para colmo Fisichella fue segundo. El guión se cumplió, Giancarlo ocupó su puesto hasta final de temporada y Badoer, tras una temporada más de piloto probador, se fue de Ferrari. Una retirada acorde a toda una trayectoria. La historia del hombre que no podía puntuar.

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